martes, 29 de marzo de 2011

Kate, no te desprendas.


“Porque es la lógica anatómica del hombre moderno no haber podido jamás vivir, ni pensar vivir, sino como un endemoniado.”

Antonin Artaud






Rabiosa y flamígera es su alma. ¿Cómo escapar de la violenta decepción? ¿Cómo calmar lo inestable? ¿Cómo arrancarse la desilusión, si es el único traje? ¿Cómo se hace para que la felicidad te atropelle?



K. es pura adhesión, en todas sus dimensiones tiene cierto desenfado, en todas sus manifestaciones está presente su expansión.



K, de quien los demonios hicieron presa. K, de quien la naturaleza hizo trampa, K quien mudo su mente a sus peores esquinas, sólo por querer integrarse a la locura, por querer brotar la belleza tenue, por ser fragmentaria y no querer la entereza. Por temer al tiempo y su persistencia.



K. se ve muy bien en su doble que ve mal, K. no deja de sentir tempestad, no quiere reflexionar porque se desmiembra, no quiere soledad porque se desmiembra, no quiere claridad porque se desmiembra, no quiere soñar sin alprazonlam, simplemente no quiere despertar.


Quizá entonces ya tenía la idea fija del suicidio, ni las fluoxetinas la animaron a espantar las sombras, ni la hierba le hizo cambiar de sentencia, ni el alcohol pudo contruirle un armazón, ni el poder celestial del chas pudo encarrilarla y mucho menos el amor, el amor que ella tanto traga.



Morboso disparate el de s alma. Pero al parecer a Dios, le pareció encantador.



K. quería encontrar una vía limpia en el callejón, yo sé cuánto le complace el dolor, yo sé cuanto encarna del terror, yo sé cuánto detesta su resolución y cuán noble considera la recreación del cuerpo en otro cuerpo. Pero no sé dónde queda el límite de su alarma mental.


K. siempre está en combate, entre la monstruosidad de lo normal y lo que está en realidad mal. K siempre entra al combate remonileante y sale arrancandosé el corazón, extremando la naturaleza en su fugaz ecosistema, extremando su memoria hasta convertirla en su despojo automático, de manera sencilla, seca, objetiva, perdurable, válida, sólida, auténtica y milagrosa.


Que el sacrificio no sea una imagen del final, sino un hecho terrorista contra la liviandad del espíritu y si quieres defenderte, sólo no enfermes la conciencia, y que hoy empiece tu fortaleza.

No te desprendas.

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