viernes, 25 de noviembre de 2011

MAL

Deben ser los números de la suerte y el brillo de la fatalidad, los que me presiden (la oscuridad es tan cara). O el frío aire que trae consigo los andes, esa luna gorda, encajada en la circunferencia del cielo, el tiesto que me forma, la calma que ahoga. Debe ser diciembre y la paz que lo abandona, los mangos, el olor a hierba y la fina lluvia que trae mi cumpleaños, debe ser también el destino fruncido que llevan mis piernas a todos lados, el color del engaño y el placer que trae mi boca; lo que hace a mi sonido más irreflexivo.

Nada es incorrecto cuando esta anocheciendo.

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